sábado, septiembre 29, 2012

“EL QUE NO ESTÁ CONTRA NOSOTROS, ESTÁ A NUESTRO FAVOR”

 
     Mc 9, 38-43.45.47-48 

“Mira que los malos cristianos no sólo oprimen a los buenos con las palabras, sino también con las mala obras” (San Agustín. Serm 88,12-13.17)

El seguidor de Jesucristo, es el que se hace servidor de todo, es quien no desprecia a sus hermanos pequeños, ni es arrogante frente a él, es quien se abandona así mismo, sirviendo  a los demás, es el de manos limpias, de corazón puro que entra al santuario con conciencia limpia:  

Señor, ¿quién entrará bajo tu tienda y habitará en tu montaña santa?
El que es irreprochable y actúa con justicia,
El que dice la verdad de corazón y no forja calumnias.
El que no daña a su hermano ni al prójimo molesta con agravios;
El que menosprecia al criminal, pero honra a los que temen al Señor;
Y si bien al jurar se perjudicó, no se retracta de lo que ha dicho;
El que no presta dinero a interés ni acepta sobornos para perjudicar al inocente.
Quien obra así jamás vacilará. (Sal 15) 

De esta manera,  el seguidor reafirma su fe, amando a Dios, sirviendo al prójimo, es quien no predica la cruz como dolor y castigo, sino como libertad, es quien no atemoriza la conciencia de la gente alegando un final trágico de la vida, malinterpretando las revelaciones de esperanza (Apocalipsis) Por esta razón, quien no asume el compromiso cristiano de apacentar las Ovejas - Los débiles del Señor - Los pequeños – No es digno del Reino de Dios (Mc 10,15). 

En este sentido, el mayor escandalo de la comunidad cristiana, es no creer en Cristo. Porque el verdadero creyente –discípulo- es el que cree y está dispuesto a amar a Dios y al prójimo y apacentar sus ovejas- los débiles-los pequeños. El verdadero creyente es el que se hace siervo del Señor, es quien se hace último y servidor de todos (Cfr. Mc 9,35). 

El verdadero discípulo no habla mal del Maestro (Mc 9,39), no se coloca en contra de los creyentes: “Sino honra a Cristo como Señor en su corazón” (1P 3,15, Cfr. Is 8,12-13) Es quien está dispuesto a dar razón de su esperanza (1P 3,15)  Hablará con su testimonio de Cristo, estará dispuesto a hacer lo correcto (Cfr Mc 9,41; Cfr. Mt 10,42) porque somos de Cristo y Cristo es de Dios (Cfr. 1Cor 3,23). 

El verdadero creyente, es el que tiene una conciencia pura, no menosprecia a los más pequeños, a los que son tenidos en nada, a los considerados poco importantes: Por esta razón, no podemos desligar a Mc 9,38-43.45.47-48 de  Mc 9,33-37 y  Mc 9, 50,  porque es la clave para comprender  el conflicto que se vivía al interior de la comunidad de creyentes. En  Mc 9,38-43.45.47-48, se hace una exageración intencional de la situación que correrá el que desprecia a sus hermanos – pequeños-débiles-considerado como poco dentro de la comunidad. El no escuchar y hacer la voluntad del Padre es propiciación de escándalo, de expulsión, quién escandalice no entra en el reino (Cfr. Mc 9,42; Is 62,24; 66,24). 

Para recrear la gravedad del escándalo se recurre a la figura del “Fuego Eterno”: “Infierno-Geenna- Derivación del nombre hebreo Ge-Hinnom, que se daba al quemadero de basura en el valle de Hinon, cerca de Jerusalén (2R 23,10) Siglo I a.C. Este nombre llegó a aplicarse al lugar de castigo reservado para los malos”[1].  “Este sitio, también había sido utilizado para el sacrificio de niños (Jr 7,31; 19,5-6)”[2]. 

Al colocar estos términos, se utiliza sentencias proverbiales, como símbolos de condena para quien escandalice a un pequeño y desprecie a sus hermanos, es un llamado a la sensatez de no buscar privilegios dentro de la comunidad, a no ser egoístas, a no mostrarse mezquinos frente a los demás, lo que se disfraza con actos de piedad que llamamos fe. Esta trilogía utilizada por Marcos: Mano, pie ojo (Cfr. Mt 5,29-30) indica la totalidad de la persona; que si se corrompe un miembro, se afecta a la comunidad,  cayendo en el peligro de correr la misma suerte. Por esto, la pedagogía de Marcos para evitar el anti-testimonio de la comunidad, es la expulsión al lugar del castigo: “Donde los gusanos no mueren y el fuego no se apaga” (Mc 9,48; Cfr. Is 66,24). _Mateo y Lucas proponen la corrección fraterna Mt 18, 15-17; Lc 17,3_ 

Con esto se buscaba coherencia en la fe y así no permitir el deterioro de la comunidad: La pedagogía ofrecida por el Señor, es asumir la Cruz como servicio, como entrega. Es vivir en tiempo de reconciliación: “Si al momento de presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del alatar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano. Luego vuelve y presenta tu ofrenda” (Mt 5,23-24) Es estar al servicio de los más débiles- de los tenidos como poco: “El que recibe a un niño como este, me recibe a mí, no solamente a mí me recibe, sino también a aquel que me envío” (Mc 9,37; Cfr. Mt 10,40; Lc 10,16; Jn 13,20)  Es ser consistentes como la sal (Cfr. Eclo 39,26-27; Job 6,6; Bar 6,27)[3], es vivir en lealtad mutua, que conduce a la paz (Cfr. Col 4,6) “Tengan sal en ustedes y vivan en paz unos con otros” (Mc 9,50; Cfr Mt 5,13). 

A modo de conclusión 

·       El discípulo ruin y cizañero soporta con dificultad que el Espíritu sople por donde quiera. Por eso la respuesta es clara frente a esta pretensión: "¿Estás celoso por mí? ¡Ojalá profetizase todo el pueblo de Dios y hubiera puesto el Señor su Espíritu sobre cada uno de ellos!" (Núm 11, 16-30). “El que no está contra nosotros, está por nosotros” (Mc 9,40).
·       Los auténticos amigos de Dios, gozan de la liberalidad del Espíritu. No se sienten dueños del Espíritu, porque aman a Dios y no se aman a sí mismos, colocándose en contra de Jesús: "El que no está conmigo, está contra mí."  (Mt 12, 30; Lc 11, 23). La tolerancia de Jesús prohíbe toda cerrazón. (Mc 9,39-40).
·       El hombre es escándalo para sí mismo, lleno como está de vacilaciones, de compromisos y de excusas demasiado fáciles: "Si tu mano es para ti ocasión de pecado-te escandaliza-córtatela;  si tu pie es para ti ocasión de pecado -te escandaliza-, córtatelo; si tu ojo es para ti ocasión de pecado -te escandaliza-; sácatelo. Jesús afirma la exigencia de una decisión sin reservas por el Reino[4]. 

“Clamen ahí para que los sane el Señor” (San Agustín. Serm 88,12-13.17)


[1] SBU. La Biblia de Estudio. Dios habla Hoy. Comentario a Mc 9,43.
[2] BROWM. Raymon. E. VV. Nuevo comentario Bíblico San Jerónimo. Estella (Navarra) 2004. Ed V. Divino. P. 47.
[3] La sal, además de purificar y preservar (Mt 5,13) Tenía valor simbólico en la concertación de un pacto (Lv 2,13; Nm 18,19).