martes, julio 07, 2009

REGRESAR A LA CASA PATERNA


“Buenas son las riquezas, bueno el oro, buena la plata, buenas las familias, buenas las propiedades; todas estas cosas son buenas, si con ellas haces el bien y no te haces el mal a ti” (San Agustín)

La descomposición social que vivimos en nuestro territorio colombiano es origen de muchos acontecimientos que crean incertidumbre en medio de nuestra gente. Nuestro país está siendo azotado por actos de violencia que ya no tienen límites. El valor fundamental de la vida está perdido, cualquiera decide hasta la forma de morir de los demás, callan al pueblo con el estruendo de las balas asesinas de los violentos.
La vida principio fundamental de todos los derechos es violentada, desde el vientre fértil de una mujer hasta la más desesperada decisión del ejercicio guerreril. Esto ha ocasionado la perdida de la sensibilidad por vivir. Los pueblos son fantasmas, nuestra tierra sigue ensangrentada, todos los días muertos y desplazados y nosotros seguimos en silencio esperando una respuesta en la distancia que no llega.
Nos estamos matando lentamente e impunemente en esta guerra fraticida. Lo contradictorio de esta guerra es que se hace entre cristianos, es imposible pensar que en un pueblo religioso y de creyentes como el nuestro se cometan tanta atrocidades, que en las montañas lugar de descanso del Dios de la vida, se maten nuestros hermanos, que los soldados, los guerrilleros, los paramilitares sean los caínes modernos.
Por otro lado existe otra causa de la violencia, el robo indiscrimado del presupuesto nacional por parte de los funcionarios públicos, esto crea estructura de muerte ya que se cierran hospitales. Dejan con estos continuos robos los dirigentes del país a muchos colombianos sin la posibilidad de salir adelante sumidos en la miseria.
Todos estos atropellos han creado un panorama desolador en el que no se perfilan muchas posibilidades de cambio, para la mayoría de la gente todo sigue igual y empeorando. Tenemos en la actualidad un gobierno sin brújula, unos violentos sanguinarios y sin tregua, candidatos a la presidencia sin perfil de líderes, cristianos sin compromisos, es decir, sin voz profética en medio de esta ola de violencia institucionalizada que cada día carcome hasta las más remotas esperanzas.
Frente a esta situación necesitamos propuestas claras que nos ayuden a cambiar el panorama desolador que se vive. Por esta razón, los cristianos podemos crear una red de solidaridad fraterna, levantándonos de nuestro letargo , alzando la voz como un solo clamor que llegue a Dios, uniendo nuestras fuerzas para crear estructuras de justicia frente a la injusticia, de amor frente al odio, de perdón frente a la venganza y al rencor, es urgente cambiar nuestro corazón de piedra por un corazón de carne.
Pero esto no es suficiente, tenemos que volver a Dios, debemos recuperar lo perdido, es necesario descubrir que hemos hecho nuestra vida y nuestros proyectos a imagen y semejanza nuestra, lejos de Dios, hemos crecido sin El.
Todo lo que estamos viviendo es porque abandonamos la casa paterna, despilfarramos nuestra herencia. Es necesario hacer un alto en el camino y regresar al Padre: “Padre he pecado contra el cielo y contra ti” (Lc. 15) Hoy en la situación que vivimos se hace necesario regresar a la casa del Padre de donde no hemos debido salir. El espera en la casa el retorno de los hijos que lo abandonaron.
Una propuesta singular se ofrece creando una Cultura de Paz que es un movimiento basado en seis actitudes y valores o claves que esperan dar lugar a un mundo de respeto, paz, y justicia. Las claves son:
· Respeto por la dignidad y vida de cada ser humano
· El rechazo de la violencia en todas sus formas (física, social, sexual, económica, psicológica) sobre todo la violencia contra los más vulnerables, como los niños.
· Compartiendo recursos para acabar con la exclusión.
· La defensa de la libertad de cada ser humano para expresar sus puntos de vista y optando por el diálogo para oponerse al rechazo.
· Promoción de un consumo responsable que fomenta el respeto para la vida y el equilibrio de la naturaleza.
· La atención especial a la promoción de principios democráticos y la inclusión de mujeres para desarrollar la comunidad local y para crear la solidaridad.

A manera de conclusión
Se espera que por la adopción y la aplicación de estos principios en una base amplia se pueda promover una Cultura de Paz. La Cultura de Paz considera la educación como el medio principal para lograr sus objetivos. Afirma que el primer paso necesario para conseguir que las personas adoptaran los principios importantes es ayudarles a ser conscientes de los problemas no sólo en sus comunidades sino también en el mundo entero.

viernes, enero 16, 2009

"EL AYUNO QUE A MI ME AGRADA"

¿Es que te has olvidado de las palabras del Señor? “Vengan, benditos de mi Padre, reciban el Reino. Tuve hambre y me diste de comer; y: “cuando lo hicieron con uno de mis pequeños, conmigo lo hicieron”. Si no despreciaron a quien mendigaba en tu presencia, mira a quién llegó lo que diste: “Cuando lo hiciste con uno de estos mis pequeños, conmigo lo hiciste” Lo que diste lo recibió Cristo, lo recibió quien te dio que dar; lo recibió quien al final se te dará a sí mismo” (San Agustín, Ser. 389,4-5)

“El ayuno que a mi me agrada consiste en esto: En que rompas las cadenas de la injusticia... En que dejes libres a los oprimidos y acabes, en fin, con toda tiranía; en que compartas tu pan con el hambriento y que recibas en tu casa al pobre sin techo: en que vistas al que no tiene ropa y no dejes de socorrer a tus semejantes...........” ( Is.58.6-8)

Un día mientras pastoreaba se le apareció el Señor a Moisés y le dijo: “Claramente he visto como sufre mi pueblo” (Ex 3,7), desde ese momento se empieza a gestar un proceso de liberación en todo el pueblo. Claramente vemos nosotros como se desangra nuestro pueblo por una conciencia fratricida incrementada por la violencia, familias desplazadas, pueblos destruidos, madres y padres desconsolados por la ausencia o desaparición de sus hijos, niños huérfanos que deambulan por las calles solitarias donde las hojas de los árboles han enmudecido y solo se escucha el estruendo de un fusil que ha silenciado una vida. Aunque existen informes gubernamentales que todo eso es asunto del pasado. Y sin embargo, frente a esta situación seguimos sin gestar procesos de liberación que nos conduzcan por el camino de la paz, donde vuelva a florecer la vida en primavera.
Dios sigue mirando la opresión de su pueblo y es un testigo silencioso porque sus pastores hoy han silenciado su voz se dedican a prácticas externas y sin sentido, olvidándose de la misión encomendada por el Dios de la vida, el Buen Pastor, que escucha el clamor de su rebaño; mientras sus pastores se dedican a pastorearse así mismos: “¡Ay de los pastores de Israel, que se cuidan así mismos! Lo que deben cuidar los pastores es el rebaño. Ustedes se beben la leche, se hacen vestidos con la lana y matan las ovejas más gordas, pero no cuidan el rebaño. Ustedes no ayudan a las ovejas débiles, ni curan a las enfermas, ni vendan a las que tienen alguna pata rota, ni hacen volver a las que se extravían, ni buscan a las que se pierden, sino que las tratan con dureza y crueldad” (Ex 34,2-4).
El Buen Pastor que se conduele de su pueblo es el Dios de la vida, que hoy nos llama para que levantemos nuestra voz y proclamemos el ayuno que al Señor le agrada frente a tanta crueldad en la que vivimos: “Porque aquí ya no hay lealtad entre la gente ni fidelidad ni conocimiento de Dios. Abundan en cambio el juramento falso y la mentira el asesinato y el robo, el adulterio y la violencia y se comete homicidio tras homicidio, por eso el país está de luto” (Os 4,2-3).
Este ayuno (Mt 9,14-17) no consiste en dejar de comer como se plantea hoy: la iglesia sabiamente supo responder a los retos de la historia y en su caminar propuso un ayuno en el cual las primitivas comunidades cristianas compartían su pan con el hambriento y practicaban la justicia del Reino de Dios: “El ayuno que a mi me agrada consiste en esto: En que rompas las cadenas de la injusticia...En que dejes libres a los oprimidos y acabes, en fin, con toda tiranía; en que compartas tu pan con el hambriento y que recibas en tu casa al pobre sin techo: en que vistas al que no tiene ropa y no dejes de socorrer a tus semejantes”. (Is 58,6-8): ¿Hoy estamos haciendo esto?
Y cuando la Iglesia planteó la necesidad que el miércoles de ceniza y el viernes santo los cristianos ricos no comieran carne y sino pescado fue para dar respuesta a una situación concreta: en la cual los ricos compartieran el mismo alimento de los pobres. ¿Vale la pena mantener esta práctica cuando el pescado es más caro que la carne?.
Es urgente y necesario revisar todos estos ritos y darle sentido. El verdadero sentido, con el cual se quiso responder a una situación de pobreza, en la que vivía la mayoría del pueblo.
Jesús dijo: “Vayan, pues, a aprender lo que significa misericordia quiero, y no sacrificio” (Mt. 9,13) Estas palabras nos invitan a dedicar nuestra vida al Servicio de los demás. Compartamos nuestro pan con el hambriento, luchemos por la liberación de los oprimidos, recibamos al que no tiene techo y vistamos al desnudo.
¿No es esto, lo que el Señor quiere de nosotros hoy?. Entonces: ¿Por qué seguimos predicando en nuestros templos ayunos y abstinencias en medio de esta situación de violencia, muerte, hambre y miseria, que ofenden a tantos hermanos que carecen de lo más mínimo para vivir como seres humanos?

miércoles, septiembre 17, 2008

COLOMBIA LEVANTATE



Colombia... “Levántate, toma tu camilla y empieza a andar” (Jn 5,8)
Porque ... No basta rezar...hacen falta muchas cosas para conseguir la paz...


Desde nuestra realidad colombiana, se hace necesario y urgente crear un frente común de solidaridad y de Justicia. Con el cual le mostremos al gobierno, y a las otras fuerzas violentas de nuestro país, que ya estamos cansados de tantas mentiras, de tantas promesas falsas, de tanta injusticia, de tanta violencia, de tantas muertes. Hoy es necesario que Colombia se levante, tome su camilla y empiece a andar porque: “No, no, no, basta rezar hacen falta muchas cosas para conseguir la paz”. Como decía aquella canción de años atrás.

Desde esta perspectiva inspirados en nuestro Padre San Agustín, para el cual todo ser humano tiene radicado en su corazón el amor a la justicia, cuya “perfección está en el amor al hermano: Civilización del amor y la paz”. Podemos iluminar esta reflexión con los siguientes presupuestos:

1. Dios creó el mundo para todos: La tierra ha sido creada por Dios y él la ha entregado a todos sin distinción, desde esta perspectiva todos los bienes son en principio bienes comunes: “Porque nada trajimos al mundo (1Tm 6,7) al momento de nacer. Has venido al mundo y has encontrado una mesa bien llena. Pero del Señor es la tierra y cuanto la llena”(Ps. 24,1)... “Dios dio el mundo a pobres y ricos” (Serm.39,1,2-2.4. Pl 38,242) Por lo tanto no somos más que administradores de los bienes de Dios, ellos no son nuestros, son de Dios: “Una persona humana no tiene nunca poder completo sobre lo que posee” (Serm. In ps. 49,18. Pl 36,576).

Desde este punto de vista podemos afirmar que somos mendigos a los ojos de Dios. Para que él se percate de sus mendigos, también nosotros debemos percatarnos de los que piden algo de nosotros: “¡Qué descaro en pedir a tu Dios algo, tú que no reconoces a tus semejantes!” (Serm. 61,6,7-7,8. Pl 38,411-412).

2. Todos hemos nacido desnudos: Partimos del hecho que una persona pobre es nuestro hermano o nuestra hermana, ya que todos hemos nacidos del mismo Padre y vivimos bajo el mismo cielo y sobre la misma tierra. La diferencia entre ricos y pobres es sólo cuestión externa que en el fondo no son nuestras. Nosotros debemos distinguir entre lo que somos por naturaleza: Seres humanos y lo que poseemos, cosas exteriores. Cuando nacimos no trajimos nada al mundo porque hemos nacidos desnudos, en este aspecto nuestra igualdad tiene sentido:

Cuando nacen los niños, que los padres, los siervos, los criados y los amigos se vayan, y a ver si puedes reconocer a los niños ricos cuando lloran. Si una mujer rica y una mujer pobre dan a luz, y si eso ocurre en el mismo momento para las dos, si nadie las atiende, vean luego si descubren diferencias. ¡Miren! Hombres y mujeres ricos, ustedes no han traído nada a este mundo, y tampoco lo van a traer ahora. Lo digo respecto a los recién nacidos, lo puedo repetir de cara a los muertos. Vean si pueden distinguir los huesos de los ricos de los pobres” (Serm. 61,8,9. Pl 38,412). Por lo tanto todos somos iguales en cuanto a nuestra dignidad de Hijos de Dios.

3. Ayudar a los pobres es una cuestión de justicia: Los padres de la Iglesia siempre plantearon la necesidad de compartir nuestros bienes con los más necesitados; en su pensamiento exponían que lo que nosotros poseemos de sobra, o innecesario, se la estamos robando a los pobres: “Los bienes superfluos de los ricos son los bienes necesarios para los pobres”... “El rico posee cosas que pertenecen a otros”( Serm. In ps. 147. Serm. 206,2) La negación a ayudar a los más necesitados es una violación de justicia, la virtud que supone el respeto de los derechos y de los deberes: “Lo que una persona usa injustamente, no le pertenece” (Serm. 50,,2,4) Sigue planteando Agustín: “Lo que nos preocupa no es su riqueza, sino su justicia” (Serm. In ps 146,17) y, además, nos dice: “Rescatar a la persona víctima de la injusticia de la mano del poderoso y darle abrigo y protección por el poder y la fuerza de un juicio justo” (Conf. XIII,17,21).

Dar ayuda es simplemente pagar una deuda: “Si tu estuvieras dando algo que es tuyo, entonces sería pura generosidad, pero estás dando lo que es de Dios, estás pagando una deuda” (Serm. In ps 95,15)

4. La codicia: causa principal de la pobreza: La codicia es una actitud viciosa que es todo lo contrario del compartir o del tener en común. Para Agustín aquí está la raíz de todos los males. Muchas personas están poseídas por los bienes materiales en lugar de poseerlos: “El orgullo odia una relación de igualdad bajo Dios, y, como si el ser humano fuera Dios, al orgulloso le encanta imponer su dominio sobre los otros seres humanos” (CD. XIX,12)

La riqueza se junta siempre con el poder y la codicia. Agustín protesta contra los rapaces y los opresores de los inocentes: “Más tienes, más grande eres, esta es tu vida, ´ y esto significa que más dinero y más propiedades posees, más pudiente eres” (En. In ps 51,14). Para hacer una ilustración de este tema Agustín lo compara con la fábula de los peces: “Escucha bien, cuando un pez se traga a otro más pequeño, a su vez es eliminado por otro mayor que él” (Serm. In sp 64,9).

Al respecto hace una advertencia sobre los bienes materiales cuando son para le provecho personal egoístamente: “Son los bienes que poseemos como individuos los que dan un lugar a enemistades, desacuerdos, pleitos, guerras civiles, disturbios, conflictos sociales, escándalos, pecados, crímenes y perversidad general... ¿A caso tenemos un pleito sobre cosas que poseemos en común? (Serm. In sp 131,5-6.)

Este camino que podemos poner en común, se hace desde la perspectiva del Reino de Dios predicado y testimoniado por Jesús. Esta propuesta es alternativa novedosa para todos los hombres por esta razón es necesario hacer un llamado nuevamente:

Colombia...
“Levántate, toma tu camilla y empieza a andar” (Jn 5,8)
Porque ... No basta rezar...hacen falta muchas cosas para conseguir la paz...

martes, agosto 26, 2008

NUEVA ESPERANZA

Todo en la vida tiene un precio, el precio de ser diferente, de luchar por la libertad y sobre todo el precio de ser feliz...


Un día soñé...

Que todo era distinto,
No había tanta muerte,
Los pueblos no eran destruidos.

Los niños volvían a soñar, A tener ilusión,
jugar y jugar.

Los viejos a contar sus cuentos.
Ese día todos cantábamos,
las leyendas, y los cuentos viejos
salía de la memoria de aquellos que aprendieron a vivir.
Ese día, todo, todo era distinto.
Volvía a sonreír la luna,

El sol brillaba más dorado que nunca,
La noche era esplendorosa,
Los ríos buscaban el mar,
Todo, sencillamente, todo era distinto.

Aquel día, busqué la felicidad,
Aquel día, busqué la libertad,
Aquel día, el canto era a la vida.
Aquel día se silenciaron los fusiles.
Colombia, Colombia,
volvía a cantar... Su libertad.

Y todo, todo sencillamente todo, era distinto, para volver a soñar.
Un camino a la esperanza,
Es el sueño de muchos,
Volver al silencio del amanecer,
Comenzar el nuevo día,
Viendo el sol, mirando al horizonte.

Invocando a Dios
Para luego caminar
Coger el machete y envainarlo... Y luego:
Con las mismas abarcas de ayer
Polvorientas y resecas,
El sombrero y el pantalón remangaó.

La tierra reseca
La ´rosa´ y el matorral,
Patilla, maíz y yuca, tomate,
platano y pescaó.
Divagan en su mente,
Solo la añoranza le ha quedado.
Regresa siempre con la fresca de la tarde,
Con su carga al hombro
Y su machete bien guardaó.
Los perros, las gallinas y los patos.
Su tasa de café vespertino
Lo hacen descansar
El sol está declinando
en las primeras sombras de la noche.
Un nuevo día mañana será:
Nuevamente su abarca y su machete.
La ilusión volverá, sol naciente,
Camino polvoriento.
Un camino a la esperanza,
El campesino vuelve a soñar.

martes, junio 17, 2008

CONCIENCIA DE VIDA

"Una vida sin esperanzas, es una vida perdida en sus propios laberintos"

Dios ha querido participar directamente en la historia del hombre, haciéndose historia con él a través de su Hijo, que asumió nuestra condición humana para llevarnos a la perfección: “Aquel que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros”(Jn 1,14) Mostrándonos el camino que nos conduce hacia el Padre.
Jesús al hacerse historia empezó a gestar desde su predicación un pueblo bien dispuesto para el Señor de la historia, su predicación iba encaminada hacia la construcción del Reino de Dios:“Ya se cumplió el plazo señalado, y el reino de Dios está cerca. Vuélvanse a Dios y acepten con fe sus buenas noticias” (Mc 1,15) Estas buenas noticias es la que queremos anunciar en medio de un pueblo violento como el nuestro que anhela desesperadamente que este reino de Dios se haga realidad en medio de nosotros.
Desde esta perspectiva creemos que un paso fundamental para lograr el cambio en nuestra sufrida Colombia es volver nuestra mirada a los derechos humanos. Los derechos humanos son valores que deben primar en el acontecer de los pueblos, Todo hombre tiene derecho a la vida, a la educación; a la salud, a vivir dignamente como ser humano, tiene derecho a soñar: que todas las personas puedan tener una vida digna, tener una casa para vivir, tener derecho a comer dignamente, trabajar, estudiar, disfrutar de tiempo libre, salud garantizada, la posibilidad de realizar sus sueños. PAZ Y JUSTICIA.
Respetar los derechos humanos, es crear una convivencia más justa, donde todos seamos hermanos por ser hijos de un mismo Señor-Dios-en Cristo Jesús, por ser su “Imagen y Semejanza”, se quiere, se busca un siglo XXI, sin miseria, ni pobreza, sin ningún tipo de exclusión, ni odio, ni rechazo. Los asesinatos, los exterminio, los secuestros, los crímenes organizados, por los grupos violentos que han existido a lo largo de estos años, el tráfico de drogas, las muertes por accidentes de tránsito, todo esto no se puede considerar normal en una sociedad que se llama moderna y democrática.
Es necesario decir no a la globalización de la violencia y proteger la existencia humana. Los derechos humanos son los derechos fundamentales de todas las personas, sean mujeres, hombres, negros, homosexuales, indios, desplazados, ricos, extranjeros, refugiados, portadores de sida, niños y adolescentes, políticos, presos, desposeídos, ricos, pobres, miserables, cartoneros, gamines, niños de la calle, limitados, todos en cuanto personas deben ser respetados: “Todo hombre es mi hermano, todo hombre es responsable de los demás hombres, todo hombre es responsable de sí mismo” (Pablo VI). Derechos humanos se refiere a un sin número de actividades en la que se desenvuelve el ser humano: Derecho a vivir sin ser atropellado, derecho de ser tratado por el Estado con respecto y dignidad.
La descomposición social que vivimos en nuestro territorio colombiano es origen de muchos acontecimientos que crean incertidumbre en medio de nuestra gente. Nuestro país está siendo azotado por actos de violencia que ya no tienen límites. El valor fundamental de la vida está perdido, cualquiera decide hasta la forma de morir de los demás, callan al pueblo con el estruendo de las balas asesinas de los violentos.
La vida principio fundamental de todos los derechos es violentada, desde el vientre fértil de una mujer hasta la más desesperada decisión del ejercicio guerrero de nuestro tiempo. Esto ha ocasionado la perdida de la sensibilidad por vivir. Los pueblos son fantasmas, nuestra tierra sigue ensangrentada, todos los días muertos y desplazados y nosotros seguimos en silencio esperando una respuesta en la distancia que no llega.
Nos estamos matando lentamente e impunemente en esta guerra fratricida. Lo contradictorio de esta guerra es que se hace entre cristianos, es imposible pensar que en un pueblo religioso y de creyentes como el nuestro se cometan tantas atrocidades, que en las montañas lugar de descanso del Dios de la vida, se maten nuestros hermanos, que los soldados, los guerrilleros, los reductos de paramilitares sean los caines modernos.
Por otro lado existe otra causa de la violencia, el robo indiscrimado del presupuesto nacional por parte de los funcionarios públicos, esto crea estructura de muerte ya que se cierran hospitales. Dejan con estos continuos robos los dirigentes del país a muchos colombianos sin la posibilidad de salir adelante sumidos en la miseria.
Todos estos atropellos han creado un panorama desolador en el que no se perfilan muchas posibilidades de cambio, para la mayoría de la gente todo sigue igual y empeorando. Tenemos en la actualidad un gobierno defensor de la seguridad democrática, que persuade conciencia y que tiene como meta ser un “mesías”; unos violentos sanguinarios y sin tregua, candidatos a la presidencia sin perfil de líderes, cristianos sin compromisos, es decir, sin voz profética en medio de esta ola de violencia institucionalizada que cada día carcome hasta las más remotas esperanzas.
Frente a esta situación necesitamos propuestas claras que nos ayuden a cambiar el panorama desolador que se vive. Por esta razón, los cristianos podemos crear una red de solidaridad fraterna, levantándonos de nuestro letargo, alzando la voz como un solo clamor que llegue a Dios, uniendo nuestras fuerzas para crear estructuras de justicia frente a la injusticia, de amor frente al odio, de perdón frente a la venganza y al rencor, es urgente cambiar nuestro corazón de piedra por un corazón de carne. Pero esto no es suficiente, tenemos que volver a Dios, debemos recuperar lo perdido, volvernos abanderados de los derechos fundamentales de los hombres, respetarlos y hacerlos respetar.
No podemos decir que somos responsables directos de la situación en que vivimos, tampoco podemos descargar las culpas en las generaciones pasadas. Pero si seremos responsables de la generación que vamos a dejar, del país que estamos construyendo, tenemos que ser concientes que debemos luchar por el cambio, pero un cambio en todo sentido, en nuestra vida, en nuestra sociedad, en las instituciones, gubernamentales, militares y religiosas.
Nuevamente recalcamos, que no se puede explicar, que en un país cristiano, donde la mayoría de nuestros hermanos están bautizados y pregonan a viva voz que son cristianos y católicos, se haya perdido el sentido de la vida, de la solidaridad, del amor. Solo en un país cristiano como Colombia se derrama tanta Sangre, existe tanta desigualdad. Todo lo que estamos viviendo se debe en gran parte a la huida de la casa paterna. Es necesario hacer un alto en el camino y regresar al Padre: “Padre he pecado contra el cielo y contra ti” (Lc. 15) Hoy en la situación que vivimos se hace necesario regresar a la casa del Padre de donde no hemos debido salir.

sábado, marzo 29, 2008

UN VIERNES DE ESPRANZA


“TODO ESTA CUMPLIDO”
(Jn 19,30)

En estos momentos miramos el hombre que con corazón abierto en la Cruz, nos permite acercarnos al clamor sufriente del pueblo que le dio sentido a su opción. Su muerte es la consecuencia radical de su predicación a ella le dedicó todo su empeño e incluso se enfrentó a las autoridades judías por defender la causa de los pobres, por esta razón él ha tomado hasta la última gota del dolor, se hizo hombre de dolores para aliviar los dolores de la humanidad. El siente que su misión está cumplida, ha ido como el siervo doliente que hoy se ve reflejado en el pueblo desplazado por la violencia, en el pueblo sin trabajo, en el pueblo sin vivienda, en el pueblo sin esperanza que bajo una falsa seguridad democrática está enceguecido.

Jesús ha sido crucificado al igual que este pueblo colombiano sacrificado en la Cruz de la corrupción política que lo lacera sin piedad. Hoy estamos presenciando los actos de barbaries más grandes de la historia, exhiben cuerpos y manos de hombres como trofeos, dan dinero a delincuentes para justificar estos crímenes y todos nos alegramos con estas acciones, el principio fundamental del derecho a la vida y al respeto ha sido violado: “Los peores enemigos, los peores asesinos, siguen siendo siempre seres humanos. Tratarlos como tales, y no como animales, es lo que nos hace diferente de ellos. Si no, nos convertimos en asesinos tan primitivos y sanguinarios cómo ellos” (Faciolince, Marzo 2008) Con estas barbaries el verdadero problema no ha sido combatido, la verdadera violencia sigue reinando en las cruces que soporta nuestro pueblo: La corrupción política y los dineros del pueblo que son destinados a intereses personales y en las arcas de pocos a costa del sufrimiento de la mayoría.

Creemos en la paz, pedimos por la paz, deseamos la paz, pero cuando un niño muere de hambre, cuando un hermano busca empleo, cuando no hay hospital para el pueblo, cuando las escuelas son cerradas, todo eso es germen de violencia, pero ha sido disfrazada con la mentira que la violencia es generada solamente por los guerrilleros. Pero se sigue patrocinando el odio y la muerte y el triunfalismo de un falso mesías que todos quieren seguir, es necesario que todos podamos caminar en la presencia de Dios y poder cumplir con la misión que el Señor nos ha encomendado para cumplir con su misión como pueblo y no dejarse manipular más por falsas promesas: “La paz se hace combatiendo la corrupción institucional”

Jesús no creyó en las falsas promesas de las autoridades judías de su tiempo y por esta razón ha entregado su vida y con esto quiso redimir al mundo, es decir Jesús se ha hecho hombre de Cruz para que el mundo crea. El pueblo pobre, maltratado se identifica con el dolor, el dolor es la fuerza que los une y los hace solidarios para seguir luchando por la instauración definitiva del Reino de Dios, como alternativa que genera cambios de vida y como decía Pizarro antes de ser asesinado: “para que la vida no sea asesinada en primavera”.

sábado, febrero 09, 2008

HACIA UNA COMUNIDAD EDUCATIVA EN VALORES





“Dime tu conducta y te diré tus valores. Muéstrame tus valores y te diré quién eres”


La calidad de la educación depende en gran parte de la participación y formación del cuerpo docente que labora en las instituciones educativas orientados por las reformas educativas que implementan las directirices del MEN, y cada institución con sus objetivos claros va perfeccionando un estilo propio y peculiar en cuanto a la comunidad docente y educanda, aunque estos estén sujetos a lineamientos generales dados por las leyes propias del gobierno de turno; lo cual no nos impide que la interpretación de estas leyes nos brinde una gama de posibilidades de crear en medio de la pluralidad un determinado sistema educativo.

Se está planteando como un camino de renovación la creación de una comunidad educativa con un estilo propio que se resume de la siguiente manera:

“El punto de partida para entender la pedagogía agustiniana que desarrolle una educación que responda a las necesidades y exigencias de nuestro país, es la creación de comunidades educativas. La comunidad educativa no es una idea abstracta, sino el ideal primero de solidaridad, donde cada uno aporta sus propias capacidades para ir construyendo esta comunidad. Desde esta perspectiva, el camino hacia la comunidad educativa debe permitirnos acercarnos al fondo del corazón humano y hace posible la comunicación dialogante y participativa, es decir, una comunidad con tinte democrático, humana y humanizante.

Se sugirieron algunos pasos:

· Partir de las necesidades sentidas por los estudiantes
· Conectar con las aspiraciones más profundas del corazón
· Adaptarse a los oyentes
· Asumir la realidad concreta de cada educando
· Exigir disciplina, pero ante todo fomentar la autodisciplina
· Dar primacía a lo interior
· Buscar la superación de lo negativo poniendo el acento en lo positivo
· Delegar el protagonismo educativo al propio educando
· Hablar pero sobre todo escuchar
· Educar para el realismo sin matar idealismo”.
[1]

Desde estos parámetros trataremos de ir haciendo un camino que nos ayude a profundizar en pedagogía agustiniana dentro de la comunidad educativa reflexiones que nos aproximen a la creación de esta comunidad educativa centrada en valores agustinianos.

El padre Agustino Rafael Buena Aragon en el libro Valores agustinos nos platea lo siguiente:

¿Qué son valores?:

“Son paradigmas, criterios orientadores de la conducta humana que permiten clasificar una opción como más valiosa que otra, en la ineludible tarea de decidir. Es nuestra afirmación como persona, estos no existen con independencia del sujeto”[2].

Entonces se pueden considerar un conjunto interiorizado de principios que permiten al individuo reaccionar emocionalmente, tener criterios de juicio y poseer guías para la propia actuación। Estos permiten autodefinirnos; configuran a la persona, nos guían en nuestras decisiones, dan significado a nuestras vidas. Estos dan colorido a la vida permitiendo la definición de la persona e imprimiendo dirección a nuestras vidas. Los valores no existen sin el ser humano, el centro o el lugar de los valores es el ser humano en concreto, las cosas adquieren valor en la medida en que se insertan en ese proceso de humanización del ser humano.

Ahora bien solo la persona es capaz de descubrir y relacionar, el valor de las cosas y develar todo su poder transformador, esto se puede dar a través de un proceso educativo que se fundamente en la concepción que se tenga del hombre y de acuerdo a esta concepción es que se debe educar en sentido integral favoreciendo la reflexión, la creatividad, preparando a la persona para que pueda asumir responsabilidades, llegando a ser libre. Desde este punto de vista en el sistema educativo hacia el quehacer comunitario debe haber una relación directa entre el desarrollo de valores y el desarrollo de la libertad. Si personalizarse es ser más sí mismo, el proceso de personalización correrá paralelo al proceso de crecimiento de la libertad. Esto nos lleva a plantear que una jerarquía de valores le corresponderá también una jerarquía de libertad.

VALORES DEDE LA PERSPECTIVA AGUSTINIANA

El referente que tenemos nosotros como comunidad educativa es la dimensión agustiniana. Esta se nutre de fuentes propias como la vida de San Agustín, alumno primero y después maestro, este es nuestro punto de referencia, sus obras escritas es una mina de reflexión pedagógica y vivencial.

En un sistema educativo agustiniano tiene gran importancia los conceptos de:
. Inquietud- Fuerza ontológica del Espíritu humano, que lo dinamiza.
. Búsqueda de la verdad- Camino obligado para el encuentro de la felicidad
. Interioridad- Ruta de la conversión y encuentro con la riqueza interior que nos personaliza
. Apertura-dialogo-comunión-amistad-fraternidad- Riqueza armónica y enriquecedora hacia los otros y con los otros.
. Trascendencia- Dimensión final del hombre

Estos principios fundamentales de la experiencia agustiniana en la educación nos regala una gama de valores que son exigencias del vivir agustiniano: Inquietud, interioridad, silencio, reflexión, sinceridad, apertura, diálogo, amistad, fraternidad, responsabilidad, comunión. Equilibrio, superación, respeto, tolerancia. Relación con Dios. La libertad, la comunidad, la oración, la donación, el apostolado, la peregrinación hacia Dios.En la educación estilo agustiniano, la prioridad es lo formativo, los valores ofrecidos de definen por la connotación de cristiano, humanista, moderno y agustiniano.

Concretizado la educación al estilo agustiniano abarca a toda la persona humana en todos sus aspectos y dimensiones: acude a todos los recursos que proporcionan la ciencia y la fe, tratando de ayudar y potenciar la espontaneidad de los estudiantes. Es en este aspecto que el educador:
- Es el que no se limita a hacer de maestro; sino que es maestro.
- Es el que camina acompañando hacia la plenitud humana, en pos de la felicidad.
- Es el que contagia el gozo de la verdad y del amor
- Es el que irradia la alegría de pensar y de actuar en la libertad de los hijos de Dios.
- Es el que saborea la realidad del mundo, del hombre y de Dios.
- Es el que da sentido a la historia humana con la luz de la ciencia y de la fe.
- Es el que proclama con su ejemplo el mensaje de justicia, de amor y de paz.

La propuesta agustiniana en la educación es invitar al ser humano a entrar en su propio corazón ya que es el lugar privilegiado de encuentro con su propio ser y de la presencia de Dios en él. Es la comunidad que “Cree y ama todo lo humano. Sin desesperar de nadie” (In ps. 36,2,11) Preocupado, especialmente, por los que no significan nada para la estructura social, pero que son privilegiados en la comunidad de Jesús. (Mt 18,1-15) Agustín nos invita a reinventar la solidaridad. Solidario también con la tierra que es el solar donde tenemos que construir el Reino de Dios y su justicia. Estas actitudes que se gestan en lo hondo de las personas, van unidos a un proceso. La palabra proceso evoca cambio pausado, crecimiento, maduración, es período creciente abierto al por venir[3].

Solidaridad en boca de Juan Pablo II, es el nuevo nombre de la paz; difícilmente podemos hablar de cambio o de conversión, sino cambiamos nuestro corazón violento y entramos en la era de la tolerancia, es decir, es necesario identificarnos, solidarizarnos con el dolor del otro, “colocarnos los mismos zapatos del otro, de nuestro hermano” entrar en su horizonte, de esta manera se podrá crear la nueva cultura de la paz. La solidaridad nos enseña a vivir en la amistad, que solo es posible vivirla desde una perspectiva comunitaria: ‘El diseño de la comunidad educativa agustiniana es como una pequeña Iglesia donde se madura y se celebra la fe, allí se intercambian los gozos y los fracasos de la experiencia apostólica y se busca en común la verdad. Para buscar en amistosa concordia el conocimiento de Dios. “De este modo los que primeros llegasen a la verdad, podrían comunicarla sin trabajo a los demás” (Soliloquios 1,12,20)


[1] : htt//: gcasalins.blogspot.com (Comunidad Educativa. En. 18 de 2007)
[2] FAE. Valores agustinos. Pag. 37. FEA, Madrid 1994
[3] Más que futuro es mejor hablar de porvenir, ya que el futuro es algo incierto. Para Agustín es mejor hablar de un presente que viene.